El camino hacia la prohibición de las armas nucleares y sus obstáculos

September 13, 2014

por Héctor Guerra

Este artículo formaba parte de la serie “Ban the Bomb” (Prohibir la Bomba) en thebulletin.org

En los años recientes del siglo XXI, el sistema internacional parece cada vez más inestable. Las relaciones entre Moscú y Washington muestran tensiones renovadas. El Medio Oriente parece convertirse en una extensa zona de conflicto. Algunas partes del mundo, incluso mi propia región, América Latina y el Caribe, están sufriendo violencia generalizada fuera del contexto de los conflictos armados convencionales, parciamente debido al crimen organizado en transición y la  prevalencia de armas pequeñas y ligeras. Mientras tanto las consecuencias de la injusticia mundial se encuentran en niveles muy altos. En un mundo como éste no es seguro mantener arsenales de amas nucleares.

A lo largo de las últimas décadas, el movimiento contra las armas nucleares ha registrado algunos éxitos—pero también ha sufrido algunas derrotas. El Tratado de No Proliferación Nuclear ha controlado la expansión de la tecnología armamentista (aún cuando Corea del Norte se unió al club nuclear recientemente) pero no ha logrado avances en cuanto al desarme. La esperanza de establecer una zona libre de armas nucleares en el Medio Oriente se está esfumando. La Conferencia sobre Desarme no ha logradi mucho desde los años 90. En general, los mecanismos de desarme existentes no han cumplido con los principios expresados en la Carta de las Naciones Unidas—por ejemplo, la responsabilidad de prevenir guerras y defender derechos humanos fundamentales.

Un camino prometedor es la  ”la iniciativa humanitaria,” un esfuerzo enfocado al desarme a través de una serie de conferencias sobre el impacto humanitario de las armas nucleares. (Noruega organizó la primera conferencia en 2013; México la segunda, en febrero; y Austria organizará una tercera en diciembre.) La iniciativa busca establecer dos hechos de manera prominente: que la sola existencia de armas nucleares amenaza la seguridad de las naciones y poblaciones alrededor del mundo y que ningún país está preparado para responder a la crisis humanitaria que generaría una detonación nuclear (incluso si ésta ocurriera en un conflicto regional limitado). La iniciativa también pretende deshacerse del desorden que rodea al desarme nuclear—todo el discurso sobre la reducción gradual de reservas,  el planteamiento de las limitaciones en los tratados existentes, u obtener garantías de los países que cuentan con armas nucleares de que no serán los primeros en utilizarlas. La iniciativa humanitaria genera una esperanza bien fundamentada para crear un tratado que prohíba completamente las armas nucleares.

La iniciativa incorpora actores, enfoques, e ideas de esfuerzos exitosos anteriores para eliminar minas terrestres antipersona y municiones en racimo—dos tipos de armas que cobran vidas innecesariamente y le que atentan contra la subsistencia de la gente. El Tratado de Prohibición de Minas de 1997 y la Convención sobre Municiones en Racimo del 2008 tal vez no han logrado todavía una membresía universal—Estados Unidos, Rusia, y China, entre otros países, siguen fuera de dichos instrumentos—pero las minas terrestres antipersonal se han sido estigmatizadas; y lo mismo está ocurriendo con las municiones en racimo. El comercio internacional de estas armas prácticamente se ha colapsado y existe una prohibición realista sobre su uso. Los esfuerzos para la erradicación de estas armas se construyeron sobre labor hecha con anterioridad en el control de armas nucleares, misma que frenó la proliferación de éstas y las prohibió en varias regiones, deteniendo casi por completo las pruebas nucleares. Ahora, sin embargo, el movimiento prevaleciente para el desarme nuclear ha perdido impulso, así que la iniciativa humanitaria está intentando revigorizar el proceso—tomando como precedentes inmediatos los procesos de Ottawa y Oslo referentes a las minas terrestres antipersona y las municiones en racimo. En términos de los principios de política internacional, la práctica y la experiencia acumulada, los numerosos procesos de desarme están por demás entrelazados.

Muchos Estados han mostrado su apoyo a la iniciativa humanitaria, así como varias agencias intergubernamentales y organizaciones de sociedad civil. No obstante, cabe preguntar lo siguiente: ¿la iniciativa realmente conducirá a un proceso diplomático formal? ¿Culminará en un tratado que haga que el desarme sobrepase los límites actuales—un tratado que quizás prohíba las armas nucleares en su totalidad? Éstas son preguntas que para su respuesta requieren un complejo análisis.

Las posturas de las naciones sobre la prohibición de las armas nucleares no estarán aisladas de sus principios y prioridades de política internacional más amplia. Por los tanto, no todos los Estados que buscan un instrumento de prohibición de las armas nucleares legalmente vinculante tendrán el mismo margen de movimiento. Honduras, por ejemplo, es parte de la zona libre de armas nucleares para América Latina y el Caribe. Ha suscrito a la declaración sobre desarme expedida en 2013 por la Comunidad de Estados  de Latinoamérica y el Caribe. Está participando en la iniciativa humanitaria. Pero es también un país clasificado en el lugar 120, entre 186 países por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en su Índice de Desarrollo Humano, el mayor socio comercial de Honduras, por ejemplo, son los Estados Unidos, una nación que cuenta con “alrededor de 4,650 ojivas nucleares disponibles para su uso por más de 800 misiles balísticos y aeronaves.” ¿Cómo influirá tal dependencia económica hacia los Estados Unidos en su comportamiento en un proceso diplomático para la prohibición de las armas nucleares?

La iniciativa humanitaria será exitosa sólo si los países que la apoyan muestran un frente unido. Esto significa que las naciones a la vanguardia éta han de establecerse de alguna manera como un grupo base de “campeones.”  El grupo debe incluir representantes de una variedad de regiones, pero al mismo tiempo el grupo debe permanecer lo suficientemente compacto como para permitir una afinidad en cuanto a la formulación de estrategias. Dicho grupo permitiría el establecimiento de posturas regionales sobre un tratado de prohibición—con la idea de que, mientras se muestra mayor apoyo a la prohibición, se propiciará que las naciones que cuentan con armas nucleares participen en un proceso de tratado. (El Movimiento de los Países No Alineados, que contiene una mayoría de Estados miembro de Naciones Unidas, podría jugar un papel relevante en este sentido.)

El proceso no estará aislado del resto de las actividades de desarme y seguridad internacional, o de la política internacional en general, así que el avance no será sencillo ni lineal. Esto quiere decir que la paciencia y una perspectiva histórica serán indispensables. Pero cuando llegue el momento la iniciativa humanitaria puede evolucionar a un debate más grande entre foros políticos establecidos—con suerte encaminado a un proceso diplomático formal hacia el establecimiento de un tratado de prohibición.

De cualquier manera, antes de que dicho proceso haya comenzado, los mecanismos de ejecución se deben analizar y debatir. Éstos habrán de incluir estándares compartidos y medibles con respecto a qué implica la prohibición y el desarme; estructuras para la cooperación y asistencia internacional; un calendario y un presupuesto; y un cuerpo de supervisión dotado del poder necesario. Se requieren cimientos institucionales fuertes si es que las armas prohibidas se van a eliminar—y prevenir su resurgimiento durante las próximas décadas.

Si tales mecanismos no se abordan adecuadamente antes de que se lance un proceso diplomático las naciones que cuentan con armas nucleares podrían  ”obstruir” cualquier tratado resultante. Si las naciones llegan a la mesa de negociaciones solamente ofreciendo generalidades y promesas, algunos Estados obstruirán inevitablemente el avance hacia un instrumento internacional fuerte, significativo y duradero, o diluir cualquier resultado que surja. Un debate amorfo solo favorecerá a los guardianes del  status quo. Sólo generará un tratado simbólico.

Desde el Este y Sur de Asia, hasta el Mediterráneo Oriental y el Mar Negro, pueden aumentar las ya existentes tensiones políticas en cualquier momento hasta el punto de conducir un conflicto armado a gran escala involucrando a naciones que cuentan con armas nucleares. Bajo tales circunstancias, ¿pueden los seres humanos darse el lujo de no establecer un tratado sólido y ejecutable que prohíba las armas nucleares por completo?



  • sheen

    «Si Gandhi y Martin Luther King hijo estuvieran vivos hoy, formarían parte de ICAN».

    Martin Sheen Actor y activista

  • bankimoon

    «Felicito a ICAN por trabajar con tanto compromiso y creatividad en pos de un mundo libre de armas nucleares».

    Ban Ki-moon Secretario General de la ONU

  • yokoono

    “We can do it together. With your help, our voice will be made still stronger. Imagine peace.”

    Yoko Ono Artist

  • jodywilliams

    “Governments say a nuclear weapons ban is unlikely. Don’t believe it. They said the same about a mine ban treaty.”

    Jody Williams Nobel laureate

  • desmondtutu

    “With your support, we can take ICAN its full distance – all the way to zero nuclear weapons.”

    Desmond Tutu Nobel laureate

  • herbiehancock

    “Because I cannot tolerate these appalling weapons, I whole-heartedly support ICAN.”

    Herbie Hancock Jazz musician

  • hansblix

    “I am proud to support the International Campaign to Abolish Nuclear Weapons.”

    Hans Blix Weapons inspector

  • dalailama

    “I can imagine a world without nuclear weapons, and I support ICAN.”

    Dalai Lama Nobel laureate